El mundo sin espejos

 

¿Qué pasa con el espejo que solo refleja el miedo?...

 

Me veo y solo veo el pasado, a veces me siento bien y me veo otra vez... y a veces no quiero volver a verme.

¿Por qué tengo que saber cómo me veo?

¿Qué pasaría si solo pudiera verme reflejado en el pensamiento de los que me rodean?

¿Qué pasaría si mi rostro solo fueran siluetas dibujadas en el reflejo de un estanque?

¿Acaso quiero saber cómo es mi imagen?   ¿Eso es lo que soy?  ¿Esa imagen me define?

 

Este mundo de nosotros hoy es más de imágenes que de ideas, se valora más una cara bonita que un cerebro bonito.

¿Quién nos enseñó a juzgarnos en base a nuestra apariencia?

En el espejo veo reflejado mi pasado, que compite con la imagen de lo que soy, me juzga constantemente, lucha por aparecer en el reflejo pero sin conseguirlo.

Del reflejo del espejo han surgido las envidias y la competencia. Al conocer mi imagen le exijo al de al lado que se adapte a ella, si no, me daré cuenta que es diferente.

Valoro lo que soy ante el espejo, entiendo cuáles son mis atributos y mis debilidades,  analizo la forma que he tomado para manifestar mi existencia.

Me veo muchas veces al día en su reflejo, puedo ver cómo voy cambiando con las horas, casi puedo ver brotar una arruga, podría verme toda la vida y ver literalmente como me oxido y muero.

 

Del espejo surgen las inseguridades y las seguridades, dejamos en sus manos nuestra autoestima, dependemos de él, lo necesitamos, nos volveríamos locos si no viéramos nuestro rostro en su reflejo un solo día.

¿De qué otro modo podría saber si soy digno para presentarme ante los otros y no ser rechazado?

¿Quién más, si no es su reflejo me diría hermoso? ¿O al menos humano?

Hay que darle gracias al espejo por tanto que nos ha dado.  Cuando te ves en el espejo no ves tu reflejo, ves el interior de tu mente, vas y vuelves en el tiempo, te recuerdas y piensas en cuanto ha cambiado ese reflejo y, ¿quién sabe cuánto más ha de cambiar?

 

Ese reflejo nos hace creer que estamos viendo lo que somos, basamos nuestra vida en imágenes que podemos medir, nos aterra pensar en lo invisible, o quzá no.

¿Qué pasaría si no existiera el espejo?

Somos los únicos animales que conocen su forma. El lobo solo conoce su silueta cuando se ve reflejado al beber agua en un río, quizás jamás se conozca. Que extraño, jamás conocerte, o la pregunta correcta sería: ¿necesito saber o conocer cuál es mi forma exterior?,  ¿Cómo luce mi envoltorio? ¿La piel es el órgano más importante del cuerpo?

Abraham Cota Paredes