Domingo

Veía su silueta en mi mente

Su forma aparecía en el fondo, escondida, cubierta por un velo de colores diáfanos, brillantes como la tarde de domingo.

En el fondo del patio, una banca pintada de color hueso reflejaba los rayos de luz sobre las puertas de vidrio, solo pensaba en el calor de ese brillo.

La tarde amenazaba con lucir interminable

Las sábanas blancas seguían dibujando a ella, que era un susurro en la casa.

Un sueño tan frágil como aquel reflejo

Esa tarde en la que en todo pensaba, yo la recordaba a ella

La mujer de cabello rojo y piel blanca que me arruinó la vida

Está detrás de mí, está encima de mí.

Esa mujer que se quedó conmigo.

Me parece que ya la había visto, seguro la soñé en un sueño.

Abraham Cota Paredes